Sentía como poquito a poco se iba haciendo más ligera y transparente.
Su sangre corría como un río de agua por sus venas de plástico.
Cada vez que se daba cuenta de su realidad, estallaba en mil pedazos. Pequeños retales de su alma por todas partes.
Como susurros, como susurros formando espirales de aire.
Pero al instante volvía en si.
Volvía a formarse desde su esencia, comprendiendo cada cinco segundos el destino de quién era.
Por qué vivía y por quien respiraba, por quien se elevaba y porqué estallaba.
Y así cómo pez que pierde la memoria, al momento se olvidaba de todo y volvía a hacerse transparente.
Translúcida.
Cuerda.
Confusa.
Fluyendo como anhelo de quien busca algo, y encuentra... pero ignora.
Y así, poquito a poco más ligera, más nada, más suya, más todo.
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A.
| Acuarela y lápiz sobre papel granulado.-07/10/2013-.Alba R. Porlan |
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