Sabía que estaba viva porqué a veces me dedicaba miradas. Aunque vacías.
Cómo si tuviera una gran herida en medio del pecho, supuraba palabras que jamás logré entender.
Y de tanto en tanto explotaba, renaciendo de sí misma, sin cenizas ni nada.
Siempre se bastaba sola para conseguir que me asustara.
Y me calmara. Todo a la vez.
Pero siempre dormía. Yo nunca quise despertarla.
Sabía que conocía todas las respuestas a mis preguntas, pero nunca quise descubrirlas.
Y así, mientras dormía yo me iba embriagando con sus lágrimas.
A cambio de qué, a cambio de nada.
Y yo, yo viviendo con miedo a que un día despertara,
me sentaba a su lado y la miraba despacio, mientras abría los ojos y me decía..
"Arráncame eso que me mata y mátame cuando te plazca".
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A.
| Acuarela y lápiz sobre papel granulado-.06/10/2013.-Alba R. Porlan© |
El relato fantástico,igual que el dibujo. FELICIDADES.
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